LA IMPRENTA:
La historia de la imprenta o tambien llamada la invención de la imprenta moderna tiene lugar a finales de la Edad Media y a principios de la Edad Moderna. Antes de esta hubo otro tipo de imprentas, aunque mucho más rudimentarias. Una de ellas fue realizada entre el año 1041 y 1048 por el inventor chino, Bì Shèng. Shèng quien diseño el primer sistema de imprenta de tipos móviles con papel de arroz. Sin embargo, el sistema era demasiado complejo debido a que se tallaban los caracteres chinos sueltos dispuestos en fila desde piezas de porcelana, por lo que no tuvo tanta aceptación como la de Gutenberg, que estaba hecha con piezas metálicas que el mismo diseñó gracias a su experiencia como artista, labrando objetos en metales preciosos (orfebre). El mérito de Gutenberg fue perfeccionar las técnicas de impresión existentes fundiendo en metal cada una de las letras del alfabeto por separado, e ideando un sistema para ponerlas una a continuación de otra y sujetarlas. De esta forma se podían componer más rápido las páginas y reutilizar los moldes para componer otras páginas, para reproducir los dibujos se seguía utilizando la xilografía y posteriormente se pintaban a mano. En tan solo 30 años la cantidad de imprentas de Gutenberg ya se había distribuido por más de 110 lugares de Europa. De este modo, la imprenta hizo posible la expansión de la cultura de forma más rápida, barata y accesible, al acelerarse la producción de libros y popularizarse la extensión del conocimiento.
La historia de la imprenta o tambien llamada la invención de la imprenta moderna tiene lugar a finales de la Edad Media y a principios de la Edad Moderna. Antes de esta hubo otro tipo de imprentas, aunque mucho más rudimentarias. Una de ellas fue realizada entre el año 1041 y 1048 por el inventor chino, Bì Shèng. Shèng quien diseño el primer sistema de imprenta de tipos móviles con papel de arroz. Sin embargo, el sistema era demasiado complejo debido a que se tallaban los caracteres chinos sueltos dispuestos en fila desde piezas de porcelana, por lo que no tuvo tanta aceptación como la de Gutenberg, que estaba hecha con piezas metálicas que el mismo diseñó gracias a su experiencia como artista, labrando objetos en metales preciosos (orfebre). El mérito de Gutenberg fue perfeccionar las técnicas de impresión existentes fundiendo en metal cada una de las letras del alfabeto por separado, e ideando un sistema para ponerlas una a continuación de otra y sujetarlas. De esta forma se podían componer más rápido las páginas y reutilizar los moldes para componer otras páginas, para reproducir los dibujos se seguía utilizando la xilografía y posteriormente se pintaban a mano. En tan solo 30 años la cantidad de imprentas de Gutenberg ya se había distribuido por más de 110 lugares de Europa. De este modo, la imprenta hizo posible la expansión de la cultura de forma más rápida, barata y accesible, al acelerarse la producción de libros y popularizarse la extensión del conocimiento.

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